¿Cuándo podremos volver a usar la playa de Quintero?

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  • Especialista en Prevención de Riesgos de la Universidad del Pacífico dice que la playa demorará varios años en quedar descontaminada para su uso y descarta de plano que pueda ser usada este verano por los turistas.

Luego de que el pasado 24 de septiembre se produjera la ruptura de la manguera de descarga de petróleo desde el buque Mimosa en la planta de ENAP Quintero -falla operacional que aún está siendo investigada-, el académico de la carrera de Ingeniería en Prevención de Riesgos de la Universidad del Pacífico, Dr. Alexander Betzhold, habla de los efectos reales del grave vertimiento de 22 mil litros de crudo en la zona marítima costera de la zona.

El efecto de la contaminación de petróleo en el borde costero no es solo de tipo ecológico, sino también económico y además de salud pública, considerando que las personas no pueden consumir peces y mariscos de esa área, ni utilizar la playa por el riesgo de contacto directo con agua o arena saturada.

Según el especialista, la playa demorará varios años en quedar limpia del desecho y descontaminada para su uso, por lo que será difícil disfrutar del hermoso Quintero en el esperado verano.

El impacto ambiental del derrame de petróleo es muy grave en la zona, ya que dada la viscosidad del producto, este se adhiere a las rocas, algas, animales y arena, siendo de difícil remoción y conformando una película o capa que impide el intercambio de oxígeno y nutrientes entre seres vivos y su entorno. En palabras del experto, esto “sería similar a ‘plastificar’ la fauna y flora marina, considerando que el plástico es un derivado sintético de los hidrocarburos (petróleo)”.

“Esto provoca que la vida acuática se asfixie y se interrumpe la cadena trófica o alimentaria desde los niveles más básicos de microorganismos hasta los peces, aves y mamíferos, produciendo un desequilibrio ecológico que solamente es recuperable después de limpiar o diluir en el agua el petróleo, hasta alcanzar la composición o calidad de agua marina necesaria para la vida, con la repoblación de especies en forma paulatina, proceso que puede demorar varios años y que en una primera etapa se denomina descontaminación, para intentar pasar luego a una restauración ambiental muy lenta”, precisa el Dr. Alexander Betzhold,

Otro efecto real e inmediato recae sobre la actividad económica que se desarrolla en el lugar, tanto de índole pesquero como turístico, lo que incluye el uso de playas de veraneo. “Se requiere financiamiento y aplicación de medidas de compensación ambiental por parte de los responsables de la contaminación y de indemnizaciones a las personas afectadas, por cuanto la Constitución Política de la República de Chile consagra el Derecho a “vivir en un ambiente libre de contaminación”, reiterado en la Ley 19300 de Bases Generales del Medio Ambiente, que establece además la figura de “daño ambiental””, puntualiza el académico de la U. del Pacífico.

 

Medidas para descontaminar

El especialista afirma que existe una medida amigable con el medio ambiente, que en otras situaciones similares a nivel mundial ha dado buenos resultados. “Es la implementación in situ de plantas portátiles de tratamiento del agua contaminada, utilizadas para acelerar el proceso de restauración de la zona contaminada, junto a la remoción de arena saturada con maquinaria y camiones y reemplazo con arena limpia, rescate de fauna, habilitación de postas veterinarias y de estaciones de biología marina, monitoreo de laboratorio de química ambiental, planes de repoblamiento con especies marinas cuando mejora la calidad del agua, etc., con la instalación de una población rotativa de especialistas”, indica.

“El proceso que se vive es similar al de una zona de guerra o desastre nuclear, con inutilización del recurso, evacuación de habitantes, reorientación de la actividad económica, recuperación paulatina de capacidades previas y la incertidumbre de en cuánto tiempo y en qué calidad volverá a funcionar el sistema ambiental en la zona impactada”, finaliza Alexander Betzhold, académico de la carrera de Ingeniería en Prevención de Riesgos de la Universidad del Pacífico.